domingo, 16 de diciembre de 2012

MOMENTOS DE AMOR





Tu sonrisa, tu mirada,
la sonrisa de tus ojos,
tus ganas…

Tus ojos azules me desnudan,
tu mano acaricia mi espalda,
un dedo en mis labios,
que yo, juguetona, mordisqueo,
y tú te estremeces de deseo…

Me besas dulcemente
y cuantos más besos, más ansias

Tus labios en los míos,
tu lengua buscando el camino,
mi boca florece con las mismas ganas
y corresponde a tus pequeños mordiscos,
ésos que van en aumento
mientras aumenta el deseo

Tu ávida mano se esconde bajo mi blusa,
buscando, palpando, acariciando…
primero mi costado, después mi vientre,
hasta que llegas a tan deseado regalo,
mis pechos redondos, deseosos de tus caricias,
con mis pezones duros esperando tus dedos,
ésos que acarician, estrujan, aprietan
mientras mis ganas van creciendo,
mientras voy perdiendo el norte,
al tiempo que besas mi cuello,
a la vez que me susurras al oído
y voy entregándote mi cuerpo…

Me desnudas con prisas

Arrancas mi ropa

Me tumbas sobre la cama

Noto tus besos por mi cuerpo,
arriba, abajo, a un lado…
sin descanso…

Tus dedos ya están en tu flor favorita,
primero suaves, tranquilos,
hasta que te puede la prisa,
y entonces no hay esperas,
los hundes hasta el fondo, hurgas…
disfrutas al tiempo que me subes muy arriba,
y cuantas más ganas tengo, más rápido los sacas,
y tu experta lengua busca jugos prohibidos,
me haces temblar de excitación
mientras te deleitas con mi sexo,
mientras te pido, te suplico, te grito
que me hagas tuya, que no tardes,
que quiero sentir tu sexo dentro de mí…

Y me haces esperar para que enloquezca más,
y cuando por fin te pones encima de mí,
y empujas, aprietas, abres mi mundo,
cierro en tu espalda mis piernas,
me doy toda entera,
ya me puedes besar, morder, estrechar,
que todo lo que me hagas me vuelve loca…

El vaivén de tu cuerpo

Tus labios deseosos

Tus manos sujetando las mías

Tus ojos, tu boca…

Todo me indica cuando consigues el clímax

Y te abrazo, jadeo, suspiro, grito…

Cuando llegamos juntos a lo más sagrado…

Tu placer y el mío…

viernes, 14 de diciembre de 2012

Hoy soñé


Hoy soñé…
Si los sueños no son eternos,
quiero ser inmortal para no dejar de soñar
para que no se muera mi sueño…

miércoles, 12 de diciembre de 2012

VIAJE… A TU ENCUENTRO





Coger el volante, recorrer kilómetros, muchos kilómetros; horas de conducción  en soledad, en silencio, ensimismado con tus pensamientos, oyendo de fondo la música que sale del aparato de radio, sin prestarla mucha atención.

Correr del tiempo, ése que no pasa, que se estanca, que parece inmóvil aunque no detengas el coche ni para descansar, aunque intentes volar por esas carreteras que se extienden ante tus ojos.

Viaje que no acaba, que no llega a su fin por más que pises el acelerador, por más que te empeñes en ir adelantando a otros coches que van algo más lentos que tú.

Viaje deseado, casi ni pensado, con tantas ganas de llegar como de no hacerlo.

Viviendo en tu mente mil posibles  formas de encuentro, sin saber a ciencia cierta cómo será.

Con un cosquilleo en el estómago y en el alma, queriendo que todo sea especial, pero con ese miedo de que las cosas no se den como queremos.

Y es que es una aventura el presentarse allí, sin saber si te esperan, si te quieren esperar, si desean conocerte, si te querrán  abrazar.

Mil situaciones distintas han poblado  tu mente en este pasar de kilómetros, en este pasar de tierras, de comunidades autónomas.

Delirio, ganas, incertidumbre, miedo, ansias, temblor…

¿Será verdad lo soñado?

¿Tendrá razón mi corazón, mi intuición?

¿Me esperará con una sonrisa en su boca?

O ¿tendré que darme la vuelta y deshacer el camino?

Si lo deshago, ya nada será igual; volveré derrumbado,
abatido, triste, hundido…

Nunca más se dará una situación similar, mi corazón no lo podría aguantar…

¿Y si, por el contrario, me espera, me busca, me extiende su mano, abre su corazón, me confiesa un amor que yo soñé?

Entonces…¿qué hago?

Espero no temblar de la emoción, no titubear, que no se me note el calor que me inunda el cuerpo y la razón…

Firme, con decisión, igual que he hecho este viaje, tenderé mis brazos, mostraré mi sonrisa, ofreceré mi alma…

Parece que estoy cerca, ya entro en la población, cuántos paisajes quedan atrás, cuántas curvas, cuánta incertidumbre, cuánta soledad…

Tengo poco que callejear, sabe que vengo, se lo escribí,  me contestó que saldría a buscarme, lo que no sé es con qué intención me esperará…
Solo nos conocemos por foto, ni siquiera conozco su voz; aunque sé todo de su vida, sé que es especial.

Enfilo la última calle, la que da al mar; entra por mi ventana un intenso olor a sal, una brisa suave, una calma total.

Unos pescadores cosen sus redes en tierra, al lado de su barco, conversan alegremente, ríen…¡con ellos hay alguien más…!

El corazón se me paraliza, casi dejo de respirar, veo una inequívoca  figura, ahí está…







martes, 11 de diciembre de 2012

Sin salida


Delante del espejo pinta sus labios; ya se ha maquillado los ojos, intentando disimular sus ojeras y su triste mirada, ha puesto color en sus mejillas para tapar la palidez de su cara.
 Se perfuma con un intenso olor a lavanda, coge un collar de cuentas blancas que  tenía encima de su cómoda, se lo pone sobre el blanco vestido, vuelve a mirarse en el espejo, que refleja el frío de su alma.
 Aparta su mirada. Se pone unos diminutos pendientes  y suspira quedamente; quiere tardar una eternidad, quiere tardar toda una vida en estar lista, intenta demorar el momento de bajar las escaleras que la llevarán delante de miradas indiscretas.
 Toma asiento encima de la cama para coger los zapatos, se calza con tanto esfuerzo que parece que llevase una gran carga, con sus pies cubiertos se levanta y se acerca a la ventana.
 Sus ojos miran al cielo, hoy con el sol más helado del mundo.
 Mira el horizonte, allí donde se funden el cielo azul y el verde campo.
 Resbalan lágrimas por sus mejillas; cierra los ojos intentando taponar sus emociones,
deseando no escuchar su corazón.
 Unos suaves golpes en la puerta hacen que intente recomponerse.
 Alguien le insta a que no se demore más.
 Se acerca a su solitaria cama, limpia y pulcra, sin mancha. Testigo mudo de sus noches en vela, de sus madrugadas bañadas en lágrimas, del dolor y del deseo de su corazón, de su lucha contra la razón, testigo de su pena y su desventura.
 Coge un pequeño ramo de flores, lo pone entre sus manos, se acerca de nuevo a la ventana.
 Ahora no mira más allá, mira lo más cercano, con la esperanza de que algo o alguien venga en su auxilio.
 De nuevo unos nudillos en la puerta le apremian, no puede tardar más.


                              


 Con un peso infinito sobre su espalda arrastra los pies para cruzar la habitación, abre la puerta, la esperan con una gran sonrisa, le tienden un brazo y ella se deja guiar escaleras abajo.
 Cada peldaño que baja es un puñal en su alma, cada vez está más cerca de su desgracia.
 Allí abajo todos miran y sonríen, ella baja su mirada.
 En un momento se ve dentro de un coche camino a su infortunio.
 Cierra los ojos para no ver nada, reza a ningún Dios, sabedora de lo que no tiene solución.
 Escucha un fortísimo frenazo, abre los ojos y ve como un camión se abalanza sobre ellos.
 Sonriendo plácidamente se entrega a la muerte.
 Mientras su blanco vestido se va tornando de un rojo intenso, ella respira por última vez, feliz y liberada... balbuceando el nombre de su amada...

domingo, 9 de diciembre de 2012

VOCES SORDAS



¿¿Dónde gritarlas??
¿¿Dónde escupirlas??
¿¿Dónde van a parar, dónde se quedan??
¿¿Alguien se queda con ellas y las va suministrando a conciencia, a traición??
Quiero ver su escondite, sorprenderlas...

viernes, 7 de diciembre de 2012

OBLIGACIONES


Las obligaciones con nuestros hijos nos vienen dadas desde que los traemos al mundo.

Obligación de quererlos, alimentarlos, educarlos

y velar por ellos…

Pero cuando uno de los padres se salta a la torera las obligaciones y el otro se  lo recuerda por activa y por pasiva, y no encuentra respuesta…

acaba por sacar tu mala “milk”,

acaba por apoderarse de ti una sensación de impotencia,

tienes unas ganas de echártelo en cara y sacudirle el polvo que…

en este caso no sirve ni contar hasta 100,

¡qué Dios me coja confesada!

sábado, 1 de diciembre de 2012

Cumplo 20 años como madre



Mañana, 2 de diciembre, cumplo 20 años como madre.
20 años llenos de tantas cosas…
Despachando amor a raudales,
perdonando el egoísmo y los malos modos.      
                  
 Desviviéndome por ellos,
ofreciendo lo posible y lo imposible.
Peleando con uñas y dientes,
sin freno, sin descanso, sin agonía…

Sufriendo un cambio radical en mi persona;
ahora peino canas, en mi vientre hay una señal para siempre,
el espejo me devuelve arrugas que antes no tenía,
20 kilos de más me recuerdan que no soy tan niña…

 No tanto como cuando abrieron mis entrañas
para sacar a mi hija;
esa niña a la que conocí al día siguiente de nacida,
esa niña por la que pasé unos de los meses
más delicados de mi vida.


Una hija que cambió mi manera de sentir,
cambió mis prioridades y me enseñó a querer sin medida.
Con ella aprendí a no dormir ya nunca más tranquila,
con ella me entrené para la vida.
Inquieta, independiente, tan querida…
Mi cielo, mi primer cielo.

 Con ella de la mano fui a por el segundo.

Ese niño que me dolió y me costó tantas horas,
Ese niño que me sigue doliendo y me sigue costando tanto.
Un niño cariñoso, que me sigue emocionando cuando me da un beso, cuando es tan auténtico…
Que me puede, que me mina,
que me hace sacar las agallas,
estar alerta y apreciar un pequeño gesto…
Despierto, bondadoso, tan querido…
Mi cielo, mi segundo cielo.   


Con los dos de la mano fui a por el tercero.


Esa niña que vino después de muchos años,
arriesgándome por traerla,
que llegó al mundo con cierta prisa y más dolores,
que colmó mi corazón y me serenó…
Un angelito que ilumina con su sonrisa,
que quiere a sus hermanos y ellos más a ella…
Cariñosa, inteligente, tan querida…
Mi cielo, mi tercer cielo.

 Madre de tres, madre para cada uno de ellos,
madre sin divisiones, con muchas dudas
después de la experiencia adquirida,
con miedo de no saber hacer mi papel,
de fracasar, de no dejar un buen recuerdo…
Esperando que cuando levanten el vuelo
tengan sus alas preparadas, protegidas,
ligeras y seguras…

 Perdón por mis errores de madre casi primeriza…